Tengo amigos amantes del cielo como yo, pero también tengo amigos que no comprenden tanto ese “amor” por el cielo: “¿astronomía?, ¿eso para qué sirve?”.
Para intentar abordar el tema, me he documentado un poco más con varios artículos en internet, luego voy a darles mi toque campero-literario y un poco de opinión propia.
La mayoría de gente cree que la astronomía es una ciencia sin importancia y totalmente ajena al hombre. No es como otras disciplinas como por ejemplo la medicina, la física, las matemáticas, la biología, que son claramente visibles y directamente influyentes en nuestras vidas. Incluso hay quien piensa que la astronomía es algo místico.
¿Qué más da que el universo se expanda o no, o que el Sol se extinga dentro de varios miles de millones de años?, ¿no son fechas demasiado lejanas como para prestarles atención?. ¿Por qué gastar incalculables sumas de dinero en gigantescos telescopios, mandar robots exploradores a Marte, o sueldos a científicos que se pasan el día estudiando estrellas y discutiendo sobre si el universo es así o asá?.
Hay una frase que me gusta mucho, y es uno de los pilares de mi forma de ser y de ver el mundo: “Sólo se ama lo que se conoce”.
La astronomía fue la primera ciencia y es la base de todo conocimiento, es la impulsora de grandes cambios en la humanidad. Surgió primero como herramienta para establecer un calendario y así saber cuando sembrar o recolectar, pasando el hombre de ser nómada a sedentario, y produciendo así las grandes civilizaciones. Las estrellas fueron también nuestro primer GPS, nos ayudaron a orientarnos y navegar en busca de otras tierras y abrió nuevas fronteras sobre el mundo conocido.
En el siglo XVI, Nicolás Copérnico quitó a la Tierra del centro del universo, y a raíz de esto se produjo la gran revolución científica, que cambió toda nuestra forma de ver el mundo e impulsó todas las demás ciencias, desde la electricidad hasta la ingeniería genética fueron fruto de ese cambio, y fue aquí donde comenzó el fin de la edad medieval.
Hoy la astronomía sigue siendo la mayor impulsora tecnológica y científica. Muchas ramas del conocimiento están interconectadas con ella: la física, las matemáticas, la biología, geología... Además está unificada con el Arte, la historia, antropología social, educación de valores, filosofía y educación intercultural.
Cuando estudiamos el vasto universo, nos damos cuenta de nuestro lugar en él, y nos hace ser más humildes, bondadosos con los nuestros, y a preservar y cuidar el único hogar que tenemos. Somos una especie joven que descaradamente mira y explora lo que le rodea para intentar comprenderlo, igual que cartógrafos dibujaban las costas y nuevas tierras conocidas hace 500 años.
Acabamos de llegar, en muy pocos cientos de años hemos aprendido mucho de lo que nos rodea. Estamos en un momento álgido de la astronomía, en la que se están continuamente haciendo nuevos descubrimientos, como planetas en otras estrellas. ¿quien sabe cuál será el próximo gran cambio que producirá la astronomía y transformará nuestra forma de ser y de ver el mundo?.
Pascual Sánchez Sánchez
Centro de Investigación y Divulgación Astronómica del Mediterráneo
www.cidam.es